Alpes Míticos es una experiencia de vacaciones completas sobre moto, diseñada bajo la filosofía Soul Riders de slowriding: viajar sin prisas, disfrutando cada kilómetro como parte esencial del viaje. No es una escapada corta ni una ruta encadenada, es tiempo real dedicado a vivir la moto en su máxima expresión. Durante más de tres semanas, cruzamos Costa Azul, Alpes franceses, italianos, suizos, austríacos y Dolomitas, combinando puertos míticos, carreteras icónicas y momentos de pausa que convierten el viaje en una experiencia vital. Conducir, parar, mirar, compartir y volver a arrancar con otra perspectiva.
La aventura empieza en el momento en que llegas a Soul Riders. Entrega de motos, primeras miradas al grupo y esa sensación de que algo grande está a punto de comenzar. Briefing completo, últimas dudas y primeras conversaciones que ya marcan el espíritu del viaje.
Dejamos atrás Barcelona para entrar poco a poco en modo viaje. La carretera nos lleva entre autopistas abiertas y pueblos del sur de Francia hasta sentir el cambio de ritmo. Arles y Aix-en-Provence ponen el primer contraste cultural antes de llegar a la Costa Azul.
Etapa fluida junto al Mediterráneo. Antibes, Niza, Èze y Mónaco acompañan una jornada visual, relajada y perfecta para entrar en ritmo de viaje.
La carretera empieza a cambiar. El mar queda atrás y aparece la montaña. El Col de Turini marca el primer momento serio del viaje, con curvas que ya anuncian lo que viene. Cruzamos fronteras con sensación de aventura real hasta llegar a Italia.
Día de pura esencia alpina. Cada puerto es una historia: Valcavera, Sampeyre, Agnello, Izoard. La moto se convierte en parte del paisaje. No hay prisa, solo continuidad, curvas y altura. Uno de esos días que se recuerdan mucho después.
El Colle delle Finestre marca el carácter del día, exigente y técnico. Después, el ritmo cambia bajando hacia Turín y entrando en Milán. Es el contraste perfecto entre la montaña salvaje y la ciudad viva.
Día para bajar pulsaciones. Pasear, descubrir la ciudad, tomar un café sin reloj y dejar que el cuerpo asimile lo vivido. El viaje también se disfruta cuando no se rueda.
Volvemos a las curvas entrando en el Lago di Como. La carretera se vuelve más escénica, más lenta, más bonita. El Passo Gavia nos devuelve a la alta montaña con un final que ya anticipa lo que viene.
El Stelvio aparece como uno de esos momentos que todos esperan. Largo, icónico, inolvidable. Después, el Tirol del Sur nos lleva hacia un paisaje más suave pero igual de espectacular hasta llegar a Carezza.
Dolomitas en estado puro. Pordoi, Giau, Cortina… cada paso es un cambio de escenario constante. Carreteras que parecen diseñadas para disfrutar, no para llegar. Final en el entorno de las Tre Cime.
Entramos en Austria y el paisaje se abre. El Grossglockner es el gran momento del día: altitud, hielo, amplitud y carretera perfecta. Terminamos junto al lago Zell am See con sensación de gran viaje.
Un día más suave, pero igual de bonito. Valles, cascadas y carreteras fluidas hasta Innsbruck. La tarde libre invita a pasear y dejar que el viaje respire.
Día para desconectar, recuperar y simplemente estar. Cafés, paseos y montaña alrededor. El viaje también se vive en los momentos de calma.
Regresamos a la intensidad alpina. El Passo del Rombo abre una etapa larga, variada y muy completa. El Stelvio vuelve a aparecer como recordatorio de lo que estamos viviendo.
Suiza en estado puro. Albula, Oberalp, Furka, Grimsel… carreteras que parecen hechas a mano. Cada curva es un paisaje distinto. Llegar a Interlaken es llegar al corazón del viaje.
Lagos, montañas y calma absoluta. Un día para observar todo lo recorrido hasta ahora y entender la magnitud del viaje.
El Gran San Bernardo nos devuelve a Italia. Etapa larga, fluida, con transición constante entre países, valles y culturas.
Día de clásicos alpinos encadenados. Madeleine, Télégraphe y Galibier construyen una de las jornadas más completas de todo el viaje.
Izoard, Vars y la Bonette. Tres nombres que resumen lo que significa viajar en moto por los Alpes. Intensidad, altura y emoción constante.
Silencio, naturaleza y descanso. Un día para reconectar con la experiencia.
Transición cultural hacia el sur de Francia. Millau y su entorno marcan el camino hasta llegar a la ciudad fortificada de Carcassonne.
Entramos de nuevo en territorio de montaña. Pirineos franceses y regreso progresivo hacia casa, con sensación de cierre del círculo.
Último día de carretera. El Prepirineo nos acompaña suavemente hasta Barcelona. Es un regreso, pero también una forma distinta de volver.
Despedida del grupo y cierre de la experiencia. El final del viaje no se vive como un final, sino como el inicio de nuevas amistades forjadas en la carretera y de futuros reencuentros en próximas rutas Soul Riders. La experiencia continúa más allá de los kilómetros, con el espíritu del slowriding como punto de conexión entre todos.
Piloto: 11.500€ Acompañante: 8.050€
24 días | 23 noches
6.200 km (aprox.)
105 h
Habitaciones individuales












La Transalpina de Soul Riders es una de las experiencias más completas del calendario. Una ruta en moto por los Alpes diseñada para quienes no buscan solo viajar, sino vivir la alta montaña en su máxima expresión, bajo la filosofía del Slow Riding.
Con plazas limitadas y un formato de gran travesía, esta ruta está pensada para motoristas con experiencia que quieren afrontar un viaje largo, exigente y profundamente gratificante.